RFID simplifica las devoluciones
Gestionar el ciclo de vida de los productos
Los productos electrónicos que llevamos en nuestros bolsos y maletines están formados por cientos de componentes. El teléfono móvil de Marianne Gruber, el Pocket PC de su hermana o el ordenador portátil de John McFarden son sólo algunos ejemplos. ¿Qué harán si una minúscula pieza de sus dispositivos electrónicos se rompe?
John McFarden, por ejemplo, es un consultor independiente que mañana tiene que realizar una presentación importante para un cliente. Lamentablemente, la pantalla de su portátil ha dejado de funcionar.
Naturalmente, John vuelve a la tienda donde adquirió el portátil y pide que se lo sustituyan. Aunque John ya no tenga el resguardo de compra, la tienda puede comprobar la garantía en una base de datos, ya que John no desactivó la etiqueta RFID colocada en el ordenador. La etiqueta de código de producto electrónico (EPC) adherida al portátil contiene un identificador exclusivo de ese equipo y podría contener información sobre el producto similar a la de un código de barras. De esta manera se pueden proporcionar servicios de garantía sin necesidad de recibos impresos, lo que reduce los tiempos de espera y mejora notablemente el servicio de atención al cliente. El asistente de ventas comprueba la cuenta de John y ve que el portátil aún está en garantía. Un gerente da el visto bueno al cambio y John se marcha con un equipo nuevo.
Información valiosa acerca del producto
Sin embargo, la tienda no desea quedarse con el equipo roto de John. Quiere asegurarse de recibir una compensación adecuada por la pieza defectuosa. Un técnico identifica el problema y la tienda prepara una reclamación.
Como el portátil llevaba una etiqueta RFID basada en EPC, la tienda entra en una base de datos segura y recupera la información que necesita en la red EPCglobal Network. En ella se puede encontrar la información necesaria acerca de los cientos de piezas que componen el portátil para poder notificar el problema a la empresa fabricante de la pieza defectuosa.
Este proceso, denominado gestión del ciclo de vida del producto, es posible gracias a RFID. Ayuda a empresas y consumidores a ahorrar tiempo y dinero en la gestión de bienes defectuosos. Además, reduce la cantidad de residuos que contaminan el medio ambiente, ya que sólo se desechan los componentes defectuosos y no todo el producto. Esta información resultará muy útil cuando llegue el momento de reciclar los diferentes componentes de un producto electrónico determinado.
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