
Gérald Santucci, DG INFSO de la Comisión Europea
"El RFID puede ofrecer a los ciudadanos (sean trabajadores, pacientes o consumidores) un conjunto de servicios de valor añadido asociados a la reducción del tiempo de espera y la simplificación de los datos de uso de los productos."
Gérald Santucci, jefe de la Unidad de Empresa en Red e Identificación por Radiofrecuencia (RFID), Dirección General de Sociedad de la Información de la Comisión Europea
Qué importancia tiene el RFID para Europa?
Me gustaría recordar que la identificación por radiofrecuencia es una tecnología que nació en Europa a mediados o finales de los años cuarenta. Desde el principio del siglo xxi, Europa ha seguido representando un papel importante en la evolución de esta tecnología: más avances tecnológicos, esfuerzos de armonización en la normalización, el desarrollo de aplicaciones en diversos sectores económicos y la divulgación de conocimientos a los usuarios finales, las pymes y el público en general. Si Europa quiere ocupar el lugar que le corresponde en la economía mundial, valorar su espíritu creativo y emprendedor y explotar sus mejores capacidades tecnológicas, debe mantener el liderazgo en el RFID.
Actualmente, el RFID supera su condición inicial de solución de identificación directa, y permite acceder a edificios o comprobar la autorización de documentos de identificación. En primer lugar, al facilitar un vínculo entre el mundo real y el virtual, permite el desarrollo de numerosas aplicaciones, como el aprovechamiento de los materiales, la supervisión y el mantenimiento de máquinas y piezas, el control del flujo de artículos en los procesos, la auditoría de inventarios, el control del robo, las certificaciones y los sistemas de pago. En segundo lugar, si se une el RFID a otras tecnologías, como Near Field Communication, sensores, accionadores o la tecnología Real Time Locating System, cada objeto podrá complementarse con la información de su ubicación precisa o su estado, que podría estar disponible en Internet.
Cómo se beneficiarán los ciudadanos de esta tecnología?
El sector privado y también el sector público confiarán cada vez más en los campos de aplicación que acabo de señalar. Por ejemplo, el aprovechamiento de materiales está muy relacionado con la gestión de residuos o la ubicación de equipamiento médico en entornos clínicos; el control del flujo de artículos tiene relación con el seguimiento de medicamentos desde la farmacia hasta un paciente en el hospital, o el seguimiento de frascos de sangre, o la gestión de documentos en el contexto de la administración electrónica; la auditoría de inventarios afecta al seguimiento, la ubicación y el recuento de la munición de defensa en los almacenes, los sistemas de préstamos en las bibliotecas, las exposiciones en los museos y el etiquetado de animales y plantas para fines de investigación; la certificación está relacionada con los pasaportes electrónicos, la identificación de pacientes para la supervisión o medicación en hospitales, el control de la velocidad en carreteras y autopistas, etc.; los sistemas de pago afectan sobre todo al tráfico (para los peajes) y al transporte público (para el control y el pago por acceso). Dicho de otra manera, el RFID puede ofrecer a los ciudadanos (sean trabajadores, pacientes o consumidores) un conjunto de servicios de valor añadido asociados a la reducción del tiempo de espera y la simplificación de los datos de uso de los productos.
Hace poco, la Unión Europea ha publicado una recomendación sobre el RFID. Con qué fin?
En efecto, la Comisión Europea adoptó la recomendación el 12 de mayo. Por una parte, explica algunas de las preocupaciones principales planteadas por los ciudadanos y la sociedad civil organizada, como la privacidad y la protección de datos. Por otra parte, ofrece a las industrias de producción y utilización del RFID una base legal mejorada para invertir en tecnologías de RFID. En resumen, debería mejorar la confianza en esta tecnología por dos medios: los ciudadanos estarán mejor informados y la industria estará más segura de que su uso de esta tecnología es legal.
Cuáles son los siguientes objetivos para que se utilice más el RFID? Cómo ayuda la Unión Europea a conseguirlos?
Es cierto que la adopción del RFID ha sido más lenta de lo previsto. Se espera que, en 2009, se venda un total de 2.350 millones de etiquetas. Se vendieron 1.970 millones en 2008, 1.740 millones en 2007 y 1.020 millones en 2006. De modo que la evolución estos últimos años ha sido buena pero no excepcional.
Obviamente, la ralentización de la economía mundial es un obstáculo para la rapidez de crecimiento del mercado. Si tenemos en cuenta toda la gama de aplicaciones, es poco probable que vuelvan atrás los mayores proyectos, que tienden a ser gubernamentales, como los pasaportes electrónicos y el etiquetado de animales. Por el contrario, el RFID se está aplicando en los sectores en los que puede ofrecer un rendimiento rápido de la inversión. Por lo tanto, es probable que algunos proyectos se pospongan pero, al mismo tiempo, algunas empresas seguirán adoptando el RFID cuando los beneficios sean atractivos y supongan una ventaja competitiva y un aumento de la facturación.
Aparte de la situación económica global, existen otros obstáculos para la adopción del RFID.
En primer lugar, hay lagunas técnicas que impiden que se adopte y se aplique con mayor rapidez: las interferencias en la onda de la señal, la orientación no direccional y algunos problemas con el empaquetado de etiquetas.
En segundo lugar, hay problemas de viabilidad por motivos económicos, especialmente, relacionados con la rentabilidad de las etiquetas RFID, que es esencial para que se generalice su uso. Sin embargo, la reducción del coste está directamente relacionada con la producción en volumen, lo que implica que el RFID debe sobrepasar la fase piloto, como ocurre, por ejemplo, con el comercio al por menor, y llegar a la fase de desarrollo.
En tercer lugar, la heterogeneidad de estándares es un gran reto que podría provocar problemas de interoperabilidad, especialmente, para los accionistas involucrados en varios sectores que adoptan diferentes estándares, como los fabricantes de neumáticos.
Por último, por supuesto, están los principales retos, que son la privacidad y la seguridad e integridad de la información. La Comisión Europea ha empezado a ocuparse de estos retos con la reciente recomendación. Durante los próximos tres años, supervisará la aplicación de la recomendación en los Estados miembros, especialmente, en lo relacionado con la Evaluación del Impacto sobre la Protección de Datos y la Privacidad, los logotipos europeos y las opciones prácticas para la desactivación de etiquetas RFID en tiendas al por menor.
Otros problemas de importancia normativa son la radiación (el efecto de la radiofrecuencia en el cuerpo humano) y la protección del medio ambiente. Estos asuntos se tratarán en el contexto más amplio de la “Internet de las Cosas”.
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