
¿Sólo existe una tecnología de RFID?
No. Las empresas están utilizando y desarrollando una gran variedad de tecnologías de RFID. Algunas aplicaciones de RFID se apoyan en etiquetas alimentadas por baterías que envían señales por sí mismas. Otras aplicaciones utilizan etiquetas pasivas. Estas se activan mediante un lector estático o móvil y, por lo tanto, no necesitan una fuente de energía propia. En general, sin importar el tipo de hardware que se instale, la RFID utiliza señales de radiofrecuencia para comunicarse con las etiquetas e identificarlas. La frecuencia que se use determinará la distancia y velocidad de lectura. Near-Field Communications (NFC), por ejemplo, también se basa en RFID. Con esta tecnología podrá comprar un billete de metro con su teléfono móbil. La frecuencia utilizada y la forma en que el lector colocado en el teléfono móvil habla con la etiqueta NFC son específicas. Los lectores de NFC pueden hablar con las etiquetas NFC, pero no con otros tipos.
El EPC se utiliza para múltiples aplicaciones de la RFID, muchas en sector minorista, logístico y farmacéutico. Las empresas a menudo etiquetan contenedores y palés que utilizan en los envíos para rastrear los productos desde el fabricante hasta el almacén y finalmente la tienda minorista. Sin embargo, hay otras aplicaciones de RFID, como las tarjetas de acceso a edificios o los pasaportes electrónicos, que utilizan la RFID pero no es común que utilicen el EPC. El desarrollador de una aplicación de RFID decide si utilizar o no el EPC. Como ya se ha establecido como un estándar industrial, muchas empresas de los más diversos sectores optan por utilizar el EPC para potenciar su eficiencia en sus cadenas de suministros.
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