
En trenes y autobuses
Pago sin dinero en efectivo e información al minuto sobre los retrasos
No hay nada más frustrante que ver cómo se va el tren o el autobús mientras se buscan en la cartera las monedas para la máquina de venta de billetes. RFID termina con esta frustración.
En las redes de transporte masivo de todo el mundo, los pasajeros se están beneficiando de sistemas de pago automáticos sin contacto basados en RFID. Es muy sencillo: al entrar en el autobús, coloque su teléfono móvil habilitado con RFID o una tarjeta RFID frente al lector de billetes y compre su billete automáticamente. Incluso puede beneficiarse de un descuento en función del número de viajes que realice. Éste se calcula en la factura que recibirá a fin de mes. Este tipo de sistema ya está en marcha en varias ciudades de Alemania y Finlandia.
De hecho, en Finlandia los pasajeros usan una tarjeta RFID como billete electrónico. Simplemente pasan la tarjeta frente al lector y el sistema detecta si el pasajero dispone de un billete válido. En Londres, casi 10 millones de viajeros usan la tarjeta llamada Oyster, que permite adquirir y llevar billete sin papeles. Las tarjetas de tránsito se pueden combinar incluso con una tarjeta de crédito habilitada con RFID para que los usuarios puedan adquirir sus billetes y otros artículos en las terminales que dispongan de RFID.
Aventura en tren
Las mismas soluciones para billetes están disponibles para viajes en tren de largo recorrido. En Noruega, algunos revisores llevan lectores móviles para comprobar los billetes electrónicos de los pasajeros. El pago es rápido y directo, lo que permite a los pasajeros disfrutar más del fabuloso paisaje. El ferrocarrill nacional de Alemania tiene previsto probar una tecnología que permitirá a los pasajeros pagar su billete de tren pulsando un botón de sus teléfonos móviles habilitados con RFID al entrar o salir de un tren. Eso significa que no tendrán que calcular de antemano cuál será la tarifa.
Aún hay más. RFID también ofrece a los pasajeros mejor información sobre horarios y retrasos. Los autobuses y trenes se equipan con lectores de RFID. Cuando llegan a una determinada parada de autobús o estación de tren, los lectores consultan las etiquetas situadas en la estación. La identificación exclusiva de la estación se envía a una base de datos central junto con la hora de llegada exacta del vehículo. Los operadores de transporte usan la información para reducir la congestión y mantener informados a los pasajeros acerca de posibles retrasos.
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