Mejor servicio y más rápido

RFID en bibliotecas, tiendas y pistas de esquí

Sheela Braganza, estudiante universitaria, siempre llega tarde a su clase de las 3. Hoy, también tiene que retirar en préstamo un libro de la biblioteca. Gracias a RFID, el libro que necesita está en el estante correcto y no tiene que esperar cola para retirarlo. La estudiante pasa el libro por un lector en el mostrador de préstamos  y devuelve los otros libros en un terminal de autoservicio.

Las bibliotecas fueron las primeras instituciones que adoptaron RFID como parte de sus sistemas antirrobo y para realizar el seguimiento y control de los materiales dentro de sus instalaciones. Ahora, muchas bibliotecas han ampliado el uso de esta tecnología para permitir el préstamo automático y para facilitar el cobro de penalizaciones por artículos retrasados. Para los clientes, esto significa mejor servicio y mayor disponibilidad de los materiales necesarios, como libros, CD, DVD y mapas.

Por supuesto, casi todos se beneficiarán de líneas de caja con RFID en los supermercados. En lugar de esperar a que el cajero escanee cada artículo, pasará el carro por un lector, se le cobrará todo de una vez y podrá irse directamente a casa a disfrutar de su tarde.

Optimizar también su tiempo libre

Aún hay más: los amantes del deporte de las pistas de esquí de todo el mundo pueden acelerar su paso por las colas mediante las etiquetas RFID integradas en sus entradas de telesilla. Sólo tienen que pasarlas por el lector RFID que escanea el pase para comprobar que aún es válido para otro descenso. El pase RFID también se puede usar para alquilar esquís, bastones y botas.

Los viajeros de Europa se benefician de un pase turístico basado en RFID que permite el acceso rápido y sin dinero a atracciones clave y sistemas de transporte masivo. En breve, RFID podrá ayudarle a ahorrar tiempo y a simplificar su vida para que pueda concentrarse en las cosas que más le importan.