RFID mantiene fríos los helados

RFID, combinado con sensores de temperatura, ayuda a que los consumidores disfruten de helados de la mejor calidad

En un caluroso día de verano, nada sabe mejor que un cucurucho de helado o un polo.

Pero pocos consumidores son conscientes de los complicados procesos logísticos necesarios para hacer llegar esa barra de helado a la tienda o al quiosco del parque.

De hecho, la barra de helado probablemente haya pasado por varias manos desde que salió del centro de producción. Es posible que se haya enviado a una empresa de distribución, que lo envió a una empresa de transporte que, a su vez, lo entregó al minorista que se lo vendió a usted.

Éste suele ser el proceso normal de envío de mercancías a los mercados. Sin embargo, cuando la mercancía es ultracongelada y cualquier pequeño aumento de la temperatura puede afectar a la calidad de los helados, toda precaución es poca.

Por este motivo, algunos conocidos fabricantes de helados están probando RFID con sensores de temperatura para controlar las condiciones de almacenamiento del helado. El sensor registra la temperatura a intervalos diferentes y RDIF ayuda a recopilar los datos.

Resumiendo, el sistema garantiza que a nuestro paladar sólo llegan las mejores barras de helado.