Protección contra imitaciones

RFID ayuda a reducir las falsificaciones y a garantizar la calidad

Cada año, la falsificación de productos como bolsos, relojes, vídeos y equipos electrónicos cuesta a las empresas legítimas miles de millones de euros. Pero la "falsificación" de alimentos puede causar estragos aún mayores: además de costar a los productores miles de millones en pérdidas de ingresos, los alimentos infantiles, carne, uvas o quesos falsos pueden resultar extremadamente peligrosos para la salud.

Por este motivo, algunos productores de alimentos están usando RFID. Desean proteger a sus clientes y sus negocios. En España, el productor de un singular queso azul que se madura en bodega ha probado RFID para documentar la producción de cada partida de queso artesanal. Al comienzo de la producción, se colocan etiquetas RFID que contienen el código de producto electrónico (EPC) y que se leerán durante todo el proceso de producción y maduración. Finalmente, se retiran cuando el queso se envía a las tiendas.

La información documenta las fases de producción de cada pieza de queso para probar la calidad del proceso de producción así como su origen. Para mejorar el proceso de producción del chocolate y para realizar el seguimiento de elaboración el vino se usan aplicaciones similares.

Cena y vino con RFID

Gracias a RFID, los entendidos pueden estar seguros de que están bebiendo el mejor tinto francés o blanco italiano, y no sustitutos baratos.

Sin embargo, los amantes del vino han llevado RFID un poco más lejos. Una empresa ha desarrollado el prototipo de un corcho artificial con un chip RFID incrustado. El chip puede almacenar información como la fecha de elaboración del vino, el tipo de vino que contiene y la uva que se usó. Algunos clientes incluso están etiquetando los vinos premiados en sus bodegas para evitar robos.