Desarrollo de la RFID

De la 2ª Guerra Mundial a la tienda de la esquina

Como Internet, la RFID tiene sus orígenes en el mundo militar. Durante la 2ª Guerra Mundial, una forma muy primeriza de esta tecnología basada en ondas de radio se utilizó para distinguir los aviones enemigos de los amigos. Y de la misma forma que Internet, la RFID ha dejado su historia militar atrás para convertirse en una tecnología avanzada, utilizada ampliamente en el sector privado y de consumidores. La RFID tiene el potencial de transformar nuestra forma de vivir y trabajar, del mismo modo que lo hicieron la electricidad y las telecomunicaciones a finales del siglo XIX.

A lo largo de varias décadas se continuó investigando en RFID y se concedieron las primeras patentes. Ya en los 50 y 60, los consumidores empezaron a beneficiarse de esta tecnología, en sistemas antirrobo que probablemente usted mismo todavía utiliza para desbloquear el coche o abrir la puerta de su despacho sin usar una llave. En los 80 y los 90, los avances en la tecnología de RFID la popularizaron todavía más y las empresas comenzaron a visualizar las posibilidades de la RFID para tener una visión general de los productos mientras recorren la cadena de abastecimiento.

Adaptación de la RFID a las masas

Con el comienzo del nuevo milenio, se establecieron los estándares de RFID y los investigadores dieron a luz el EPC (Código electrónico de producto), la larga cifra que asegura la identificación única de cada artículo. Sin embargo, el EPC va un paso más allá en ayudar a socios empresarios a gestionar sus artículos en las cadenas de suministros globales.

En estos momentos, gran parte de las organizaciones están aún experimentando en usos de la RFID para la gestión interna de productos. Por ejemplo, un museo puede utilizar la RFID para identificar y controlar las piezas que tiene almacenadas. Más adelante, cuando preste alguna pieza a los museos de otros países, el EPC permitirá que esos otros museos la identifiquen y controlen de la misma forma. Esto implicará que los amantes del arte podrán disfrutar de exposiciones mejores y más frecuentes. Otro ejemplo: las líneas aéreas pueden controlar las partes del avión para hacer constar su estado en el historial de mantenimiento del avión y, de esta forma, aumentar la seguridad en los vuelos.

En un futuro, el etiquetado de objetos se extenderá totalmente y los consumidores se beneficiarán al instante: si tiene que devolver el juguete que le compró a su hijo, no le gustaría conocer rápidamente qué parte es la que falla? ¿No le gustaría saber con certeza que las cerezas que compra provienen de un productor orgánico?

Todo esto es posible con la RFID.